lun 15a. Ordinario año Par (Id=475)

Primera Lectura

Purifíquense y aparten de mi vista sus malas acciones

Lectura del libro del profeta Isaías
1, 11-17

¿De qué me sirven todos sus sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de carneros y de grasa de becerros; detesto la sangre de novillos, corderos y chivos. Cuando vienen ante mí, ¿quién les pide que pisoteen mis atrios? No vuelvan a traer ofrendas vacías, cuya humareda me resulta insoportable.
¡Déjense de convocar asambleas, lunas nuevas y sábados! No aguanto fiestas mezcladas con delitos. Aborrezco con toda el alma sus lunas nuevas y celebraciones; se me han vuelto una carga insoportable.
Cuando extienden las manos para orar, aparto mi vista; aunque hagan muchas oraciones, no las escucho, pues tienen las manos manchadas de sangre. Lávense, purifíquense, aparten de mi vista sus malas acciones. Dejen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien. Busquen el derecho, protejan al oprimido, socorran al huérfano, defiendan a la viuda.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 49, 8-9.16bc-17.21 y 23

Dios salva al que cumple su voluntad.
Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei

No te reprendo por tus sacrificios, pues tus holocaustos están siempre ante mí; pero no aceptaré un novillo de tu casa, ni un cabrito de tus corrales.
Dios salva al que cumple su voluntad.
Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei

¿Por qué recitas mis mandamientos, y tienes siempre en tu boca mi alianza, tú que detestas la corrección y no tienes en cuenta mis palabras?
Dios salva al que cumple su voluntad.
Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei

Esto haces tú, ¿y me voy a quedar callado? ¿Piensas quizás que soy como tú? Yo te acuso y te lo echo en cara. El que me ofrece un sacrificio de alabanza, es el que me da gloria; al que rectifique su camino yo le mostraré la salvación de Dios.
Dios salva al que cumple su voluntad.
Qui immaculátus est in via, osténdam illi salutáre Dei

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
Beáti qui persecutiónem patiúntur propter iustítiam, quóniam ipsórum es regnum caelórum
Aleluya.

Evangelio

No he venido a traer la paz, sino la guerra

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
10, 34-42; 11, 1

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles:
"No piensen que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino discordia. Porque he venido a separar al hijo de su padre, a la hija de su madre, a la nuera de su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que quiera conservar la vida, la perderá, y el que la pierda por mí, la conservará.
El
que los recibe a ustedes, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo; y quien dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños sólo porque es discípulo mío, les aseguro que no se quedará sin recompensa".
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue a enseñar y a proclamar el mensaje en los pueblos de la región.
Palabra
del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

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